Casino Royale, justicia que aún no llega - 24 de Agosto de 2014 - El Universal - Noticias - VLEX 525330390

Casino Royale, justicia que aún no llega

 
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(19, Tercer presupuesto. MATERIAL EXCLUSIVO PARA MEDIOS IMPRESOS. QUEDA PROHIBIDA SU PUBLICACIÓN EN INTERNET)David Carrizales, corresponsalesMONTERREY, NL., agosto 24 (EL UNIVERSAL).- Un memorial con una fuente de 52 chorros de agua, uno por cada vida que se extinguió en el ataque al Casino Royale, y que se construyó “al cuarto para las doce” en vísperas de cumplirse este lunes tres años de la tragedia, es una respuesta de las autoridades que genera sentimientos encontrados entre los deudos, porque sienten que la verdadera justicia no ha llegado.

A tres años de distancia, solamente ocho familias llevadas por la desesperación de las penurias económicas, han aceptado la indemnización de 96 mil pesos, que por cada uno de los fallecidos ofreció Axa Seguros, por el monto de cinco millones de pesos, que corresponden a la compensación por responsabilidad civil de la póliza contratada por el centro de apuestas.

Lo paradójico es que las máquinas, los muebles y el dinero que había en cajas fuertes fueron asegurados por una cifra que alcanzó hasta cinco millones de dólares, es decir 12 veces más que 52 vidas, y entonces la tragedia sirvió para que el dueño del Royale, Raúl Rocha, “hiciera negocio con nuestros muertos”, dice Samara Pérez Muñiz, sobreviviente del incendio, donde falleció su hijo, Brad Xavier Muraira Pérez, quien el próximo 17 de octubre celebraría su 22 aniversario.

Hay padres que lloran un hijo, hombres o mujeres que perdieron a su pareja, niños que quedaron huérfanos, familias que de golpe se quedaron sin sostén económico y multiplicaron sus esfuerzos para seguir adelante con su vida.

Es el caso de Patricia Sáenz, quien sufrió la muerte de su esposo, Eduardo Martínez, con quien compartía la responsabilidad de criar a tres hijos. Uno de ellos, Alejandro Martínez Sáenz, vive en cama desde que nació hace 16 años, afectado por el síndrome de Werdnig-Hoffman, una enfermedad que disminuye drásticamente la movilidad, la cual demanda para el paciente cuidados especiales.

Todos los días, Alejandro utiliza una sonda nasogástrica para alimentarse con papillas, licuados y jugos que prepara su madre; y tiene conectada de forma permanente otra sonda para oxigenación, con dos tanques del vital elemento de dos mil litros cada uno, que se deben cambiar cada tercer día.

Con un pulsioxímetro, la señora Patricia conoce la saturación de oxígeno en los tejidos del menor.Le doy lavados bronquiales cada tres horas y media, o a veces antes; tengo que...

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