Chiquito, pero picoso - 10 de Octubre de 2018 - El Universal - Noticias - VLEX 741840885

Chiquito, pero picoso

 
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CIUDAD DE MÉXICO, octubre 10 (EL UNIVERSAL).- "Dile que me hable en media hora, estoy con mi jefa", fue la respuesta de Ricardo Delgado a quien le pedía tomar el teléfono, alguien quería felicitar al medallista de oro que se abrió paso con los puños hasta el podio de la arena México, si sus rivales aguantaron candela, que el presidente lo esperara también.

Tal vez por eso, la casa que pidió en Lindavista como premio no llegó, fue en otro rumbo y tuvo que aguantar. Cincuenta años después se vale confesar esa travesura juvenil, aunque se valía, porque no era de cualquiera, sino de un medallista olímpico que cubrió toda la ruta sin rasguños hasta colgarse el metal áureo, como el mejor peso mosca en los Juegos Olímpicos de México 1968.

Fue la medalla "más limpia", así la recuerda sonriente Delgado, quien se deja querer, le piden una foto y responde "hasta dos".

Conserva el acento típico del boxeador surgido del barrio, y orgulloso recuerda que nadie le hizo sombra en las batallas rumbo al preciado oro olímpico.

Tenía 21 años, desde entonces le dicen "El Picoso" y lo era. Se quería comer el mundo y un bocado de ese tamaño se lo aventó sin darle tregua a sus rivales. "No hay duda, lo mejor durante toda mi carrera, fue el ganar la medalla de oro y dársela a mí país. Fue como volar cuando me la colgaron, son de esos detalles que cambiaron mi vida por completo".

El polaco Artur Olech lo había vencido en la gira previa a los Juegos, "así que pensé que venía la mía y se la cobré 5-0, fue un milagro para México. Hay cinco jueces que califican la pelea, en todas me vieron ganar todos los rounds; les gané a todos mis rivales por fallo unánime. Por eso digo que fue la medalla...

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