El pelotón que fue por “Mamá Rosa” - 17 de Julio de 2014 - El Universal - Noticias - VLEX 520142698

El pelotón que fue por “Mamá Rosa”

 
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Lydiette Carrión Enviada

ZAMORA, Mich., julio 17 (EL UNIVERSAL).- Los policías federales embozados, los activistas de derechos humanos y los funcionarios públicos que participaron el martes pasado en el operativo del albergue La Gran Familia cuentan que estaban mentalizados para enfrentarse a casos de trata para explotación sexual o mendicidad extrema. Incluso, se sentían preparados para documentar tráfico de órganos. Pero no para lo que hallaron.

Un megaconvoy integrado por más de un centenar de policías federales, funcionarios de Gobernación, miembros del Ejército y personal del DIF, así como peritos, sicólogos, trabajadores sociales, médicos y paramédicos, salieron rumbo a la casa hogar desde la medianoche del lunes. Esta reportera acompañó a los participantes de uno de los operativos multidisciplinarios más grandes de que se tenga noticia, y pudo observar lo ocurrido dentro del albergue durante los últimos tres días.

La Policía Federal entró primero. No hubo necesidad de usar la fuerza. Mientras algunos agentes entraban por la puerta grande, otros embozados escalaban la malla ciclónica. Pronto detuvieron a Mamá Rosa, de 85 años, y otros nueve presuntos implicados. Los niños y jóvenes estaban pasmados.

El patio principal no es muy diferente de cualquier albergue o internado del país: oscuro, deprimente; pobre. Destaca un llamativo mural con la leyenda: “Enrique Krauze, Los verdaderos sacapanes”. Adorna el edificio de la escuela de música “Abuelo Alberto Alfonso Sahagún”, en honor al padre de quien fuera primera dama en el sexenio de Vicente Fox.

Adentro, en pleno operativo, algunos niños tocaban el violín.

Atrapados sin salida

Al cruzar al segundo patio, llega la primera patada olfativa: una mezcla de orines, excremento, suciedad, plagas, sexo, pobreza. Es un patio de escuela rodeado de edificios de dos y tres pisos; ahí están los dormitorios. En éstos viven casi 600 personas: tres bebés lactantes, dos adolescentes embarazadas y un crisol de niños y jóvenes. En este albergue también hay hombres y mujeres que rebasan los 40, 50, 60 años. La Gran Familia en realidad sí está emparentada: no sólo porque “Mamá Rosa” registraba a muchos con sus apellidos, alegando que “ella era su verdadera madre”, sino porque hay matrimonios, novios y generaciones enteras de abuelas, madres e hijos.

Tal es el caso de T., una chica de 16 años que nació aquí. Su mamá es...

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