Mochilazo en el tiempo - 9 de Febrero de 2018 - El Universal - Noticias - VLEX 702416629

Mochilazo en el tiempo

 
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Lo que no ha cambiado del tráfico de los 20EL UNIVERSALEl 16 de noviembre de 1922, EL UNIVERSAL ILUSTRADO publicó una nota sobre las reformas en la organización del tráfico en donde se informaban las acciones que el mencionado departamento implementaría para que la circulación de vehículos fuera más organizada y así disminuir accidentes y grandes tapones que se producían en las principales calles de la capital.

La nota relata que los problemas comenzaron por la misma rapidez con que la metrópoli comenzó a convertirse en una urbe moderna, dando paso al crecimiento económico, el nacimiento de negocios y puestos ambulantes que ya inundaban las aceras de la ciudad. Varios de los problemas que se relatan en el texto los seguimos percibiendo en las calles.

Este mismo crecimiento- continúa el relato de EL ILUSTRADO- fue el que permitió la entrada a gran cantidad de vehículos, que a su vez, llevó a construir avenidas que en muchas ocasiones se realizaron con prisas, sin ser bien planificadas.

Había calles muy angostas en las que además circulaban automóviles en ambos sentidos y que, por si fuera poco, años más tarde en aquella misma década, estarían divididas por postes de semáforos gigantes que entorpecían el paso de vehículos privados y de transporte público.

Por otro lado, con tantos cambios, los peatones no estaban acostumbrados a circular por calles llenas de automóviles, por lo que caminaban a sus anchas por donde tuvieran espacio y atravesaban avenidas sin tener el menor de los cuidados.

Al final de la nota, los resultados de la nueva organización hablaban de una "disminución" de choques de 201 por día, en tanto que los atropellamientos sumaban 209; sin embargo, el texto no menciona cuáles eran las cifras anteriores o de referencia.

Los agentes de tránsito

Antes de la llegada de los semáforos, los llamados agentes de circulación eran los encargados de poner cierto orden en las calles de la ciudad a través de sus letreros de "alto y siga", pero su única preocupación eran aquellos que iban sobre ruedas y no los que iban a pie.

Por esto los peatones eran muchas veces víctimas de abusos por parte de los automovilistas. Esta situación llevó al departamento a capacitar a un nuevo cuerpo de policías que vigilaría, en motocicleta, el flujo de los vehículos y peatones y su atención a las reglas, además de sancionar a los infractores.

La diversión de aquellos conductores consistía en peligrosas carreras por siempre ir delante del otro y concluía con la mirada vigilante de los agentes en motocicleta, que para ser reclutados debían pasar por diversas pruebas incluyendo un examen médico que diera fe de una buena condición física.

El jefe del Departamento de Tráfico de aquel entonces, Luis G. Margain, se jactaba de la buena organización de este cuerpo...

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