En el noreste, con obras hospitalarias paradas desde hace 6 años

CIUDAD DE MÉXICO, abril 6 (EL UNIVERSAL).- Con el aumento de los casos de coronavirus, los cuales ya suman 159 -con corte al 3 de abril- en los estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, los gobernadores de estas entidades han pedido recursos federales para atender la pandemia como una catástrofe y han alertado que el tema migratorio coloca en mayor riesgo a la población de la región noroeste del país. Sin embargo, en sus ciudades cuentan con infraestructura hospitalaria que está detenida desde hace seis años debido a una suma de irregularidades.

Durante el gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto, la Secretaría de Salud federal firmó tres convenios con los gobiernos de Rubén Moreira Valdez, en Coahuila; Rodrigo Medina, en Nuevo León y Egidio Torres Cantú, en Tamaulipas, para construir y equipar hospitales de especialidades con recursos del fideicomiso del extinto Seguro Popular. Mismos que hasta el momento no se han logrado concluir.

Debido a esto, al llegar los gobiernos de Miguel Ángel Riquelme en Coahuila; Jaime Rodríguez Calderón en Nuevo León y Francisco García Cabeza de Vaca en Tamaulipas, se firmaron nuevos convenios federales para terminar los mismos hospitales, pero tampoco se han logrado poner en operaciones.

Tras una revisión a los procesos de contratación de la obras, convenios de modificación de inversión y ampliación de plazos, así como a los informes de auditoría que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) ha realizado a las dependencias estatales y a la Comisión Nacional de Protección Social en Salud (CNPSS), la dependencia encargada de administrar y operar los recursos del extinto Seguro Popular ahora transferida al Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), se logró documentar un esquema de violaciones y omisiones legales en que coinciden las diferentes dependencias de contratación de obra y adquisición de equipo médico en cada estado.

La inversión inicial autorizada para los tres nosocomios, para infraestructura y equipamiento, fue de 979 millones 037 mil 435 pesos, pero tras las modificaciones, los retrasos y las suspensiones de las obras, el gobierno federal de Enrique Peña Nieto tuvo que realizar un nuevo desembolso de 875 millones 845 mil 533 pesos para concluir los proyectos. Casi el doble del costo original.

Para los tres hospitales se autorizaron en total recursos por mil 854 millones de pesos. Hasta la fecha a las entidades se les han entregado mil 558 millones de pesos para la construcción y el equipamiento de los nosocomios que no han terminado.

En los tres estados -Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas- se repiten proyectos ejecutivos mal estructurados, retrasos en el pago de los anticipos a pesar de contar con el recurso autorizado, obras de mala calidad sin supervisión oficial y convenios modificatorios que se excedieron hasta en tres veces el plazo original para construir las obras.

También los tres estados del noreste repitieron la práctica de comprar el equipo médico antes de concluir la obra, material millonario que se encuentra empaquetado en bodegas y sin seguro contra riesgos.

La Auditoría Superior de la Federación ha señalado los errores y omisiones de los funcionarios responsables y ha ordenado sanciones administrativas, pero nada ha logrado que los hospitales abran sus puertas.

--Hospital sin terminar será parte esencial para la contingencia

Las letras doradas que se colocaron al frente del edificio han perdido el brillo y el logotipo del gobierno federal de Enrique Peña Nieto ha quedado borrado con el paso del tiempo.

Desde lejos la infraestructura se ve concluida, pero al acercarse se pueden observar detalles que demuestran que el edificio aún no está totalmente terminado, como las instalaciones eléctricas al descubierto, techos de interiores sin plafón y aplicación de pintura en mal estado. Así lucía en octubre de 2019 el Centro Oncológico de la Región Sureste de Coahuila, sin embargo, en los últimos días marzo de 2020 al estallar la contingencia mundial por el Coronavirus el gobernador del Estado, Miguel Riquelme Solís anunció que este inmueble sería concluido de forma expedita para atender a pacientes contagiados por coronavirus.

Hasta el momento no se ha dado a conocer la fecha oficial para el inicio de operaciones, pero el diario Vanguardia reportó que elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional ya evalúan las instalaciones del nosocomio para convertirlo en uno de los 10 hospitales en el país que atenderán la contingencia.

El Centro Oncológico de la Región Sureste de Coahuila, ubicado en Saltillo, muestra un esquema de irregularidades similar al que se presentó en Nuevo León y Tamaulipas: retraso en el pago de anticipos, deficiencias en el proyecto ejecutivo que luego derivaron en retrasos de la obra, convenios de modificación que excedieron lo permitido por la ley, así como la compra por 192 millones de pesos de mobiliario para el hospital que permanece embodegado.

En octubre de 2016, cuando la construcción llevaba un año más de lo pactado y se acercaba el plazo para concluirla, la Comisión Nacional de Seguridad y Salvaguarda retrasó el permiso para construcción de la sala de tratamiento para teleterapia con acelerador lineal.

El incidente provocó que la construcción se detuviera cinco meses y reiniciara en marzo de 2017.

En 2018 llegó una segunda etapa para el centro oncológico que fue ganada por la misma empresa que había edificado la primera...

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